¿Y qué hago aquí, suplicándote perdón, luego de todo lo que me has hecho? ¿Por qué aún no he ofrecido mi bandera blanca? A diario me hago tantas preguntas, y al final del día solo hallo una respuesta: Te amo más que a mi misma. Te he dado tanto amor ¿Y tú? Tu no me has dado siquiera unas migajas de cariño. Espero —y desde lo más profundo de mi ser— que no me perdones, ni regreses, ni vuelva a saber de tí. Y si en diez años nos cruzamos, no quiero que me saludes, es mejor estar separados. Hay solo dos opciones, estar juntos o separados, ya intentamos estar juntos y acabé con el corazón destrozado. Te pido que seas feliz y que por nada ni nadie bajes los brazos, vale la pena luchar por lo que se quiere.
Esto no es más que una simple despedida, de las que las personas hacen a diario. Buena suerte y, ¡Adiós!
-->
No hay comentarios:
Publicar un comentario