—¿Te has preguntado que pasaría si desaparecieras?—Todas las noches... —Me callé por unos segundos— Y cada vez que me lo pregunto, ¿Sabes que respuesta encuentro? Que tardarían mas de 10 días en darse cuenta que falto, y cuando se den cuenta, no me buscarían porque no sabrían donde buscarme, nadie sabe nada de mí a excepción de una persona, pero... ¿sabes? esa persona no me buscará, siquiera se dará cuenta de mi ausencia —Apoyé mi cara en su hombro y sollocé, porque él era esa persona y sabía que el amor que sentía no era correspondido.
—Hola, yo también existo —Dijo en tono gracioso—, yo te buscaría, y te buscaría en... Dalmalandia.
Reí y lo miré con una sonrisa en el rostro por unos segundos. Miré sus ojos, que me miraban expectante y también con una sonrisa en el rostro.
—Eres un tonto, pero es allí exactamente donde estaría, digo, si acaso existiera tal cosa.
—Aquí —Señaló mi corazón con el dedo— existe ese lugar, ¿cierto?
—Cierto... —Apoyé la cabeza contra la pared, estuvimos en silencio unos minutos, observando el cielo lleno de estrellas. Giré mi vista hacia él, me sonrió, de esa manera tan peculiar que tiene de sonreirme que hace que mi mundo deje de girar, y no importe nada, solo nosotros.
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